La muerte y la felicidad

«Nunca me acuesto sin pensar que, a pesar de lo joven que soy, quizá al día siguiente ya no exista; sin embargo, de cuantos me conocen, nadie puede afirmar que sea persona de trato desabrido o melancólico. Y esta felicidad, por la que día tras día doy gracias a mi Creador, se la deseo de todo corazón a todos y cada uno de mis semejantes.»

(Wolfgang A. Mozart, carta del 4 de abril de 1787 –cuatro años antes de su muerte– dirigida a su padre, cit. en Hans Küng, Lo que yo creo, Madrid: Trotta, 2011, p. 31)
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Dar una nueva oportunidad a las personas, a las cosas

«Desde la confianza debo dar sin cesar una nueva oportunidad a las personas, a las cosas, con la esperanza de que me será concecida la fuerza para resistir los reveses y mantener erguida la cabeza.»

(Hans Küng, Lo que yo creo, Madrid: Trotta, 2011, p. 30)

Aceptarse a sí mismo es el núcleo de toda una visión del mundo

«Lo sencillo es siempre lo más difícil. Pues, en realidad, ser sencillo es un arte supremo; de ahí que aceptarse a sí mismo constituya la quintaesencia del problema de la moral y el núcleo de toda una visión del mundo.»

(C. G. Jung, Sobre la relación de la psicoterapia con la cura de almas, 1932, cit. en Hans Küng, Lo que yo creo, Madrid: Trotta, 2011, p. 18)